PRENSA

  • Gerard Descarrega, doble oro paralímpico en 400, habla con AS. Destrozar la marca de la prueba, una pared vertical en Mount Kenya... No tiene límites.

    "Tenía un billete de ida, otro de vuelta y una noche de albergue, para el primer día. Era una manera de demostrarme a mí mismo que soy una persona independiente, que la ceguera es una condición, pero no una limitación. Fui con el bastón porque no tenía a mi perra guía. Una experiencia brutal. Estuve viajando por las dos islas e hice prácticamente de todo. Mucha introspección personal, quitarme complejos, tonterías... y abrir un poco la mente. Hay muchas maneras de vivir la vida y aquí en España, o en Europa, sólo conocemos una, pero hay gente muy diversa y hay que ser un poco más abierto, pensar un poco más allá". Escuchar a Gerard Descarrega es aprender. A su condición de deportista de élite, doble oro paralímpico, se suma una formación académica idónea y un espíritu tan amable como aventurero.  

    El atleta tarraconense empezó a perder la visión con 13 años, a consecuencia de una retinosis pigmentaria que le fue diagnosticada con cuatro. Es psicólogo, con un máster sanitario en proceso, y no conoce ningún límite. Literalmente. "Guille es una auténtica bestia, y si algún día va al espacio... ¡ojalá me lleve con él!", exclama, entre risas, charlando con este periódico.

     

    Enlace: as.com
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